Festival de nuevo mural NUMU 2020
21 julio, 2020
Escrito por: Jesus David Rodriguez
Categoria: Noticias
visto: 640 Visto

Con la intensión de aportar desde el arte en esta terrible crisis de salud mundial, el festival de nuevo mural ha decidido desarrollar su cuarta edición en la ciudad de Ibarra, esta edición tendrá lugar en el icónico parque Héroes del 41, entre el 27 y 29 de julio.

Imagen principal
Con el paso de los años, el festival ha adquirido un notorio peso en la programación cultural de la zona, erigiéndose como el festival de arte público más importante del país, una de las pocas propuestas que prevalece en el tiempo y que cada año se adapta y reinventa. Y es que es un festival que propone explorar y redescubrir el entorno urbano a partir de actividades artísticas que transformen nuestra ciudad, y sin duda hoy el poder del arte público puede dar testimonio y esperanza a nuestra gente.

Evoca-mural

Luces de la cuarta edición en 2020

La cuarta edición del Festival se celebrará del 27 al 29 de julio en el icónico parque Héroes del 41 de la ciudad de Ibarra, antes conocido como Parque del Avión; esta edición del proyecto, aporta a convertir al sector en un lugar de convivencia entre la creatividad, historia y el ambiente que la acoge; un lugar en el que la comunidad sea la fuente de inspiración para crear, uno de esos encuentros que se convierten en el soporte de una ciudad fuertemente afectada por la crisis sanitaria mundial, que dinamizan la economía local y promueven iniciativas independientes alternas.
El proyecto crece en sinergia con miembros del barrio, artistas, gestores culturales, emprendedores, empresarios y organismos privados que apuestan por un nuevo futuro social en la provincia, mediante de una iniciativa que invita recorrer las calles a través del arte, historia, actividades familiares y cultura local.

Programación

Julio 26 Lanzamiento del video documental NM19
Julio 27 Apertura, inicio de las intervenciones
Julio 28 Dialogo con los invitados de la edición
Julio 29 Clausura

Sobre Numu
Numu es un proyecto cultural y educativo, independiente y autogestivo; que se sostiene a partir del apoyo regular de una comunidad activa de personas que acompaña sus múltiples expresiones, es decir que no depende de aporte alguno que provenga de instituciones externas a si mismo.
Como parte de nuestro proyecto llevamos a cabo anualmente un festival de nuevo mural en la sierra norte del Ecuador, específicamente en Imbabura, un festival de arte público que desde 2017 tiene como objetivo activar a las comunidades locales, fortaleciendo su sentido de identidad y pertenencia por medio de actividades que crean conciencia a través del arte.

“Esperamos que jóvenes artistas ecuatorianos se inspiren y logren destacar en el ámbito del nuevo mural, un mural contextual; y que este proyecto abra una brecha en la historia del arte público en Ecuador”.

Decertor-mural

Reflexiones sobre el proyecto Numu
La pregunta de qué tipo de comunidad queremos no puede estar divorciada de qué tipo de persona queremos ser; los vínculos sociales, las relaciones con la naturaleza, los estilos de vida, las tecnologías, el arte y los valores estéticos que deseamos están estrechamente vinculados a los espacios que habitamos.
Necesitamos la participación activa de los ciudadanos en la creación de sus propios entornos imaginados holísticamente, tanto físicos como mentales, una respuesta directa y colectiva al espacio que conduce a la configuración del lugar. Un lugar en el que los ciudadanos desenganchados y pasivos y cada vez más manipulados por las fuerzas del mercado, se inspiran para reconstruirse; y es en este «rehacer» de sí mismo, este profundo deseo de comprometerse con el mundo, lo que trasciende la clase, el género, la identidad. Nuestra iniciativa no solo pretende fomentar una reevaluación de cómo nos relacionamos con nuestro entorno, sino también cuestionar nuestros modos habituales de pensar y actuar en esos espacios.

Historia del proyecto Numu contada por su fundador
En 2014 recorría las calles de Otavalo con mi colega Nacho, golpeando puertas en ferreterías buscando donaciones de pintura, casas de los amigos que estaban en contacto con el mural y el graffiti, donde sabíamos encontraríamos algunos restos, algunos otros, quienes administraban hoteles locales, acogían gratuitamente a la gente que llegaba de otras ciudades, a esa primera intención de festival llegaron 10 o 12 amigos artistas de varias generaciones, no teníamos la necesidad de trabajar con municipios o empresas públicas, creíamos realmente que se podía realizar un encuentro colaborativos de arte público con la comunidad, con el apoyo de los vecinos, recuerdo que por la tarde, durante la jornada mural, hablé con Pablo Almeida, quiteño, a quién conocí en mi paso por la Facultad de Bellas Artes de la UCE, gestor de un festival de Arte y Comunidad llamado Al Zur Ich que que se ayudaba de fondos para festivales obtenidos en convocatorias públicas impulsadas por el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador, creo que en 2019, tendrá ya, 16 ediciones; y entre bromas, surgió el tema de los recursos, la incertidumbre del porqué no?, porqué no producir un festival más grande?, los pintores locales que en ese tiempo pintaban mural y/o graffiti poca idea tenían de los nuevos exponentes, o el boom del street art en ciudades grandes de América o Europa, yo por otro lado, estaba muy conectado, creo que esa fue la razón de reflexionar hasta el entusiasmo, por producir un festival donde tener a los artistas que seguía desde casa o con los que compartí en algún festival; para el siguiente año recuerdo haber contactado a Decertor de Perú y Bastardilla de Colombia, lamentablemente a pesar de haber enviado el proyecto a empresas públicas y privadas, nunca tuve respuestas o audiencia, los pocos murales que estaban en la provincia, se hacían siempre y cuando alguna comunidad lo solicitara ofreciendo los medios, creo que es importante criticar el hecho de que a pesar de que no siempre los murales eran remunerados, los muralistas locales nunca o casi nunca invertían su dinero o material en producir un mural, por esto en la ciudad no encontrabas murales, las pintas políticas, los tags y el estilo salvaje era lo que más se visibilizaba y atacaba irónicamente, y digo irónicamente pues ellos si gastaban las monedas de su bolsillo en sus pintas.

2017 Fue hasta finales de 2016 que gané un fondo concursable para festivales de las artes del ministerio de cultura, con el que formalmente ya, y después de dos años de buscar recursos, lancé la primera edición del festival, en colaboración del Perugas, un amigo de San Antonio de Ibarra, radicado en Amberes, Bélgica, que se costeo el pasaje de avión, con cámaras y otras máquinas, para registrar todo el proceso; ahora si, llegó Decertor, y el estadounidense L.E.O. que de poco se involucraba en la escena, de la mano de Axel Void; el propósito de esa primera edición era dar prioridad a los artistas locales que estaban activos con el mural, colegas con los que venía trabajando desde la adolescencia y sobre todo tenían experiencia, y aunque la mayoría no había tenido la oportunidad antes, de pintar una pared vertical de 10 o 12 metros, en 5 días pintamos 10 murales de gran formato; la parte más linda y pesada de esa primera edición fue la ‘minga’, en algunas de las paredes teníamos que montar andamios en terrazas, armarlos y asegurarlos con sogas, recuerdo haber llamado a los bomberos, y coordinado el tema de la seguridad a través la municipalidad, pero para variar, se lavaron las manos, pasaron el primer día, dijeron que no tenían equipos, y se fueron, no regresaron más, luego, claro, organizaban tours por los murales, con guías que no tenían la menor idea de quienes los pintaron, cuando o porqué.

Cix - Victoria Castello Chiriboga y Carmela Granja (Ibarra) (2018)

2018 En la segunda edición pintaron Cix, Decertor, quien es colaborador del proyecto, Elliot Túpac, Gleo y Toxicómano de Colombia, y los nacionales Ache y Pancho Pepe, nuevamente el escenario fue la ciudad de Ibarra, 8 murales, en 5 días con menos presupuesto, los montos para festivales bajaron, en general para todos los proyectos ganadores de 2018 a nivel nacional; producir un festival de arte público internacional en Ecuador es sin duda una tarea dificilísima, más todavía en una provincia pequeña, donde, y, a pesar de contar con centros de formación artística, no existe la comprensión de cuanto la cultura aporta al desarrollo social de un país, con gobiernos que no apuestan por desarrollar la dimensión artística de su población, con directores de cultura que se nombran por cuotas políticas, donde priman las coyunturas de poder; aun así, el proyecto resiste.

Gleo - Edificio FECYT (Universidad Técnica del Norte) (Ibarra) (2018)

Toxicómano - Avenida Jaime Roldós Aguilera y Manuel España (Ibarra) (2018)
2019 Movimos la tercera edición a Antonio Ante, un pequeño cantón que se encuentra a 15 minutos de Ibarra, anterior sede del festival, es importante señalar que fué la primera vez que el proyecto contó con el apoyo de empresas como Pinturas Cóndor, Montana Colors o Arthotels y con reseñas de especializada en street art como All City Canvas o Street Art Today; de esta edición participaron Alex Senna, Evoca1, Matusao, Werc, y los nacionales Anadnum y Pino; la novedad fué trabajar mucho menos en el sector urbano, centrándonos en la ruralidad, relacionándonos con la población de Pucará, comunidad ubicada al pie del volcán Taita Imbabura; regresar al campo después de haber bebido de la urbe era una forma de reconocer nuestra cultura y la dinámica de los sectores que todavía se sostienen de su trabajo en la tierra, de la economía libre y solidaria.

Pino - Atahualpa y Olmedo (Atuntaqui)

Mundana - Atuntaqui

Werc - Juan de Velasco y General Enriquez (Atuntaqui)

2020 La cuarta edición el proyecto regresaría a Ibarra en junio 2020, y confirmaron Aner, Danaé Brissonnet, Esec, Guido Van Helten, Inti, Oveja213 y Tikay; pero ninguno podría llegar, la emergencia mundial por el coronavirus desconfiguró el festival, y nos quedamos en casa, se perdió el contacto con auspiciantes, los diálogos con la municipalidad de Ibarra no dieron frutos, aunque estoy seguro de que con o sin pandemia a la municipalidad poco o nada le interesaba apoyar el proyecto; luego de pensarlo un poco, y de ver como la mayoría de festivales en todo el mundo se adaptaban a las plataformas digitales y a dinámicas de encierro, perdiendo parte de su naturaleza, me surge la reflexión más allá de las dinámicas de los proyectos, y es que el sector del arte y la cultura en la ciudad de Ibarra ha estado en emergencia y en condiciones precarias antes, durante y lo estará después de la pandemia, y no me refiero a los artistas que trabajan desde la individualidad o a la falta de espacios, acá hay espacios, sin presupuesto, pero hay espacios, hablo desde los proyectos sociales independientes y autogestivos, que han sido los únicos que sacan la cara por la ciudad; hay varios y ninguno ha recibido apoyo digno, el nuevo director dice que tenemos que reinventarnos y valorar lo nuestro, dice que el sector del arte y la cultura ha sido uno de los más golpeados, nada nuevo, mientras no haya diálogos con los representantes de ámbito que resisten con sus plataformas desde el margen esto no cambiará, no escribo desde la ira o la indignación, porque pasa de eso, hablo desde querer construir, y porque en los últimos años se cambia de director de cultura como de ropa una persona, tampoco es nada nuevo, en esta administración creo que van 4 al frente y no se cumple ni la mitad de la gestión, la anterior debió tener muchos más ya no recuerdo cuantos, muchos duraban semanas, creo que mientras no entendamos la diferencia entre un espectáculo y un proceso de largo aliento, educativo y con memoria histórica, estamos destinados al fracaso en relación a nuestra comunidad.

De ahí la decisión de no matar el proyecto, de sostener esta pequeña utopía disfrazada de festival callejero, y como cada año, era hora de ponerle fecha, invitar artistas locales, diseñar una campaña de apoyo informal, reciclar pintura como en 2014 y llamar a los amigos más cercanos que quisieran contribuir, asumiendo la responsabilidad de los proyectos que no se venden o amoldan y terminan sin apoyo público o privado. Intenté contactar nuevamente con los auspiciantes con quienes tuvimos acuerdos, y la mayoría no respondió, claro, el mercado es así, pero el problema es que no me conformo, no puedo asumirlo sin que incomode; decidí trabajar el proyecto en un parque público que ahora se encuentra cerrado y así cuidar al equipo y la comunidad, y que nos centraremos en un documental que relate estos cuatro años de festival.

¿Cómo seleccionamos a nuestros artistas?
En cada edición, la organización invita a algunos artistas o colectivos directamente de acuerdo con algunos criterios que pueden variar de un año a otro para adaptarse a un tema o formato. Además, en algunas ediciones lanzamos una convocatoria abierta para proyectos que se realizarán en el festival.

¿Qué actividades realiza el festival?
• Intervenciones a través murales en locaciones de la ciudad sede y comunidades rurales
• Exhibición de obras originales
• Diálogos informales sobre las piezas que conforman el proyecto
• Visitas guiadas e intercambios culturales

Los invitados a la edición son Azpeger, Anadnum, Bless, Diegumberrto, Gore Again, Paint, Pancho Pepe y Rayz. Esperamos que disfruten el festival y sigan sus avances a través del instagram de Gráfica Mestiza!!

Registro audiovisual de ediciones pasadas: Ver Link

Compartir este artículo en:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on Pinterest

Los comentarios están cerrados.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Festival de nuevo mural NUMU 2…

Festival Detonarte 2020

Festival de arte urbano Amazon…

Suscribete

Entérate de lo más destacado de la gráfica latinoamericana, artistas, convocatorias, eventos y lanzamientos.

Recomendados de la semana
Festival de nuevo mu…
Noticias
Ver más
Festival Detonarte 2…
Noticias
Ver más
Festival de arte urb…
Noticias
Ver más
LO + VISTO

Todos los derechos reservados © Grafica Mestiza 2016
Diseñado y Desarrollado por: www.neuromedia.com.co